Archivo de la etiqueta: Chistes

En una pequeña farmacia de pueblo entra una mujer y dice:
– Por favor, ¡quiero comprar arsénico!
– No puedo venderle eso. ¿Cuál es su finalidad?
– ¡Matar a mi marido!
– Mucho peor, para ese fin no se lo puedo vender.
La mujer abre su cartera y saca una foto de su marido haciendo el amor con la mujer del farmacéutico.
– Ahhh, bueno, con receta es otra cosa…

- Cariño, te veo un poco agobiado, ¿salimos del Ikea?
– ¿Qué cajones has dicho?
– ¡Ay, Pepe! ¡Tú no estás bien…!- No digas estanterías…

San Mamés

San MamésDe repente un enorme incendio en en campo de San Mamés. Treinta y cinco mil bilbainos de rodillas rogándole al santo:

– “¡San Mamés, San Mamés, por favor, que lleguen pronto los bomberos!”

Y se aparece San Mamés y les dice:

– “Los bomberos no podrán llegar a tiempo. Hay mucho atasco en la ciudad y no llegarán”.

– “¡San Mamés, San Mamés ,por favor, entonces qué hacemos… Ayúdanos!” Sigue leyendo

Hombres

Había una vez un hombre, que luego de haberse peleado con su última novia, decidió ir de vacaciones. Se fue en un crucero y lo pasó fabuloso… hasta que se hundió el barco.

Naufragó a una isla desierta, no había nada. – sólo bananas y cocos.

Después de unos 4 meses, estaba sentado en la playa cuando ve que se acerca remando un botecito la mujer más hermosa del mundo. El hombre no lo puede creer y le pregunta:

– De dónde has venido?? Cómo has llegado hasta aquí??

Ella le responde: remé desde el otro lado de la isla donde estoy instalada desde que naufragué cuando se hundió el crucero donde iba de vacaciones.

Y el dialogo continúa… Sigue leyendo

La fabada – chiste

Un día llegó el amor, encontré a un maravilloso caballero y nos enamoramos. Cuando se hizo evidente que nos casaríamos, hice el sacrificio supremo y dejé de comer fabes.

Algunos meses más tarde,el día de mi cumpleaños, mi coche se estropeó de camino del trabajo a casa. Como vivía a las afueras llamé a mi marido y le dije que llegaría tarde porque tenía que ir andando a casa. De camino, pasé por un pequeño restaurante y el olor de la fabada fue mas fuerte que yo. Con varios kilómetros por delante para caminar, calculé que se me iría cualquier efecto negativo de les fabes antes de llegar a casa, por lo que entré y antes de que me diera cuenta, ya había tragado tres buenos platos de fabada. De camino a casa me aseguré de liberarme de TODO el gas.

Sigue leyendo