Cuidado con la app Camara espia

Sí, cuidado. Entro en Facebook desde el móvil  y me aparece «Aplicaciones sugeridas». Y entre ellas una que pone «Cámara espía»: saca fotos mientras ves una pantalla del Candy crash, para que nadie sepa lo que estás fotografiando. Qué interesante, pienso. Y como es una sugerencia de Facebook… pues me fío. ERROR, CRASO ERROR!

camaraespia

Me instalo la App y al entrar salen unas pantallas. Pues bien en una sale un super botón «CONTINUAR» y debajo una letra mega pequeña diciendo que aceptas suscribirte a no se que servicio de sms, que podría tener coste, bla, bla, bla… Ah! Salgo de ahí y rápidamente desinstalo la App. Pero, ¿qué hubiera pasado si como otras vez instalo la aplicación con aceptar, aceptar, aceptar a saco? Pues que me apuntan a los sms y me pegan la clavada en la factura después.

Ojo pues con lo que os instaláis y con los botones que pulsáis. También puede ser que esta aplicación no tenga por defecto ese servicio, sino que sea una publicidad que tengan a pantalla completa pero claro, al final te crees que es de la aplicación y la lías.

Ikea, nuevo comedor social

Nos han enviado vía mail este reportaje que queremos compartir con vosotros. Así estamos:
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LO QUE VAIS A LEER AQUÍ SI ES UN REPORTAJE PERIODÍSTICO HUMANO: Impresionante y triste lo de IKEA y estupendo el artículo de Angeles Caso. Parece de chiste pero es un drama.

Perritos a 50 céntimos, albóndigas a un euro… Personas en apuro…
s recurren a las ofertas de Ikea para comer caliente. Un cliente: «Quien pasa hambre es porque quiere»
-La mujer se plantó ante el mostrador de Puri, en la cafetería del Ikea de Murcia, al caer la tarde. En una mano llevaba un billete de cinco euros; en la otra, un repóquer de niños hambrientos. Pidió cinco menús infantiles: pasta, yogur y zumo a un euro por cabeza.
– Cocinera, ¡échanos más macarrones, que tenemos hambre!-, aullaban los chavales.
– Hágales caso. Ellos tienen hambre… y yo no tengo más dinero-, terció la mujer.
La cocinera se conmovió ante la escena. Así que, disimuladamente, sirvió un cacito extra a cada niño. «Eso sí, la madre se quedó sin cenar», recuerda.
La cafetería de Puri, como la de las 18 tiendas de Ikea en España, lleva meses a reventar. Y no sólo de clientes que toman un tentempié mientras amueblan la casa. También hay personas en apuros económicos que combaten el hambre con las ofertas de la empresa sueca. «Desde que empezó la crisis, esto es el no parar», resopla la cocinera.
En Ikea se puede comer todo un día por sólo tres euros. De desayuno, café y un bollo: 50 céntimos. De comida, un menú infantil: un euro. De merienda, un perrito caliente: medio euro. Y, de cena, diez albóndigas con puré de patatas y salsa de arándanos: otro euro. Más barato que cocinar en casa.

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